5 consejos MÁS para vender tu cómic

¿Somos más pesados que la digestión de sesenta botes de garbanzos? Lo somos. ¿Y con qué exactamente somos tan pesados? te preguntarás, oh, tú, querida lectora. Pues con lo de siempre, con la estupenda manía que tenemos de tratar de arrojar algo de luz sobre los secretos más oscuros de este maravilloso mundo nuestro de la viñeta, el bocadillo, la tinta y los colorinchis.

Hoy, una vez más y porque nunca hay suficientes artículos sobre lo mismo: consejos para que puedas vender tu cómic. ¿Por qué? Pues porque el gran Sergi Jiménez, alma fundadora del blog se nos ha hecho youtuber y acaba de lanzar un estupendo vídeo sobre ello. Además, ya hemos hecho varios posts sobre ello antes, como este de David Rubín y nunca está de más seguir insistiendo en el tema.

1.- No enseñes trabajo a medio hacer

Esto parece demasiado obvio como para tener que advertir sobre ello. ¿Te imaginas una pizzería en la que te vendiesen una margarita a medio hacer? Piénsalo un segundo por absurdo que te parezca, el pizzero se te acerca y te dice “bueno, sí, está sin acabar, pero es que no tuve tiempo de terminarla en condiciones, con un poco más de tiempo hubiese quedado mejor”. ¿Qué harías? ¿Le insultarías a la cara o le insultarías en un comentario sobre su local en Google?

Pues por extraño, surrealista y demencial que te parezca el ejemplo, en el mundo del cómic ocurre muchísimas veces algo parecido: gente que enseña páginas de muestra y las acompaña de: “bueno, están sin terminar, la verdad es que las hice muy rápido, con un poco más de tiempo hubiesen quedado mejor”.

Solo de pensarlo mi pequeña úlcera de estómago crece hasta parecer un agujero de gusano por el que entra Jupiter sin forzar.

Alma de cántaro, por favor, en nombre de Jack Kirby, si acudes a una editorial sin que nadie te haya pedido que lo hagas y lo que necesitas es que la editora confíe en ti y en tu trabajo, no tiene el más mínimo sentido que le expliques que “si hubieses trabajado más, todo sería mejor”, porque la pregunta simple que se hará enseguida es “¿y por qué coño no lo has hecho?”

Así que por el amor de Moore, ¡no lo hagas!

2.- No hagas mejor las pinups que las páginas

Este es un clásico entre los clásicos. Sobre todo en los primeros proyectos. Fichas de personaje y portadas que son la puta rehostia en verso. Concepts perfectos, dinámicos, llenos de colorido y que parecen que van a salir del papel y van a volar o golpear orcos con gracilidad.

Pero espera… ¿qué tiene eso de malo? Nada. Nada de nada en realidad. O sí, depende de si las páginas de muestra tienen el mismo nivel o no.

Me explico: lo principal a la hora de vender un cómic es el acabado final de las páginas. Tienen que ser acordes con estilo, con tono, con calidad y sobre todo, narrar bien la historia que se pretende contar.

De poco sirve que seas capaz de hacer unas ilustraciones espectaculares y llenas de vitalidad si luego tus páginas tienen una narrativa que es un desastre y que dificulta la lectura o sus acabados son muy mejorables.

El error típico es perder gran cantidad de tiempo haciendo diseños molones cuando en realidad esa parte del dossier es más opcional o secundaria que la materia prima fundamental que te garantizará la venta: las páginas.

¿Entonces hago o no hago fichas de personaje y una súper portada? Hazlas, sí, no están de más, pero asegúrate de que no son lo mejor de tu dossier o alguien podría pensar algo muy común: es una buena ilustradora, pero lo del cómic lo lleva regular.

3.- Si quieres que te paguen 200 euros por página, debe parecer un tebeo de 200 euros por página

Otro error de los más habituales y muy conectado con los dos puntos anteriores, es preparar unas páginas de muestra “provisionales” pero pretender conseguir un súper contrato. Hay gente que te dice: “ya haré las páginas buenas cuando me paguen por hacerlas”.

Puedo llegar a comprender esa lógica, pero me parece un poco perversa, ya que si enseñas páginas que parecen de 20 euros pretendiendo cobrar 200 con base en la promesa de que tienes calidad suficiente como para ofrecer una calidad muy superior, es fácil que quien esté del otro lado te ofrezca 20 y te diga que vuelvas cuando de verdad le muestres esa calidad.

A pesar de que todo esto parezca un poco lioso, se resume de una forma muy simplona y efectiva: da siempre el máximo de calidad que puedas en tu trabajo. Da igual si haces un fanzine, un tebeo para una administración o te han ofrecido 20, 200 o 2000 dólares por viñeta, si das siempre el máximo te obligarás a ti mismo a esforzarte y eso te ayudará a crecer. Y cuando crezcas estarás más cerca de que te ofrezcan contratos mejores.

4.- Negocios son negocios

¿Por qué incluimos la gente de EC frases que parecen sacadas de pelis de mafiosos como consejo? Pues… no sé, pero enseguida entenderéis por donde van los tiros…

El mundillo del cómic en España es pequeño, muy pequeño y eso tiene sus cosas malas, pero también un montón de cosas buenas como, por ejemplo, que tarde o temprano conocerás a todo el mundo o al menos te sonarán muchísimos nombres.

Esto hace que la información circule muy rápido y en todas direcciones. Las autoras hablan con las editoras, con los libreros, con las distribuidoras, con más editores, con más autores y además de todo eso están las redes sociales que funcionan como una corrala cualquiera.

Así que, por el mismísimo Frank Miller, intenta aplicar la máxima de “nada personal, solo negocios”. No busques enemigos, fantasmas o satanases varios y ante todo: acostúmbrate a negociar. Si una editorial te dice “me interesa tu proyecto, estas son nuestras condiciones y este es el borrador del contrato” es porque, ¡ojo, sorpresa! les interesa tu proyecto.

¿Eso quiere decir que todo lo que ponga en ese contrato está escrito en piedra como en las tablas de Moisés? Pues no, o al menos no debería, porque seguro que se pueden llegar a retocar determinados puntos donde todo el mundo se quede tremendamente contento y sonriente. Y, claro, autoras sonrientes equivalen a tebeos sonrientes con los que hacer mayor negocio.

¿Y sabéis qué no sirve de nada? Insultar y vilipendiar en público a alguien porque no te gustan sus condiciones (a no ser que sean ilegales, entonces insulta, insulta sin reparos y si puedes denuncia). ¿Por qué? Pues porque como digo un poco más arriba: esto es una corrala y en las corralas funcionan muy bien y muy rápido las etiquetas: este editor es un villano, aquella autora es muy polémica, aquel librero es un aprovechado y así hasta el infinito. Al igual que en las corralas, se pretenden convertir rencillas personales en etiquetas profesionales y eso además de innecesario es un pelín ridículo.

Negocios son negocios, sin más ni menos.

5.- Si no sabes cómo funciona el mercado, entérate antes de mover nada

Para evitar meter la pata hasta el fondo con cualquiera de los otros puntos, hay algo que has de tener claro y sobre lo que deberías informarte en primer lugar antes de lanzarte a mover tu dossier como una loca: ¿sabes cómo funciona el mercado?

¿Sabes qué son los royalties? ¿Sabes qué son los adelantos editoriales? ¿Sabes cuándo te pagarían ese adelanto? ¿Sabes qué son las liquidaciones? ¿Sabes cuál es el contenido mínimo obligatorio que debe figurar en cualquier contrato de edición? ¿Sabes qué es una cesión de derechos y cuantos años se puede extender? ¿Sabes si una vez que vayas a cobrar tienes que emitir una factura? ¿Sabes en qué editorial podría encajar tu proyecto de novela gráfica de un abuelete entrañable que recuerda su pasado como torturador en las SS? ¿Y tu proyecto sobre el nuevo héroe urbano que ha llegado para patear traseros de maleantes? ¿Sabes dónde y cómo presentar tu proyecto?

Pues todo eso es información hiper valiosa a la hora de vender tu cómic. Tampoco es plan de que te conviertas en la wikipedia del mundillo, pero sí que es muy importante que empieces a familiarizarte con todo ello. La información, en el campo que sea, es poder.

En resumen, hazlo lo mejor que puedas siempre, preocúpate más de las páginas que de los fuegos artificiales y si vas a lanzarte a una piscina llena de pirañas, trata de averiguar primero algunas nociones básicas de supervivencia.

Fracaso, resiliencia y cosas chungas de escribir tebeos

Seguro que más de una recuerda esas palabras de Beckett, sí, ya sabéis, las que han convertido en infinidad de tazas positivistas y carteles con diseños muy cuquis. ¿Aún no pillas a qué me refiero? Venga, las pongo: “Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.” Ahora sí, ¿verdad? ¿A que lo habías visto antes?

Nadie conoce la verdadera intención de Beckett con su texto “Rumbo a peor” en el que figura este fragmento, sin embargo se ha convertido en un mantra en el mundo de los entrepeneurs, empresarios, emprendedores y creadores de frases motivacionales. De hecho yo la he visto en la pared de un gimnasio… ¿no sé qué pensaría el bueno de Samuel al ver sus palabras rodeadas de cuerpos sudorosos en mallas?

Es cierto que en esto de hacer tebeos nos encontramos muchas veces con el fracaso en múltiples formas. Podemos fracasar al tratar de encontrar dibujante con el que afrontar un proyecto. Podemos fracasar al no conseguir el resultado esperado al elaborar el dossier. Podemos fracasar a la hora de encontrar una editorial que apueste por nuestro trabajo. E incluso, llegando a publicar el trabajo, podemos fracasar estrepitosamente en las ventas, en las críticas o en la acogida del público.

Así que sería bueno admitir una par de cosas. La primera es que el fracaso forma parte indiscutible de cualquier profesión artística. Hace poco leía a alguien comentar que el estado natural de un proyecto es que no salga, que no se concrete, que no vea la luz. Y tenía razón, la grandísima cantidad de proyectos que surgen cada día y la inmensa calidad de la gran mayoría de ellos, hace que lo más normal es que cuando elaboremos un dossier se quede en el cajón.

Con esto no pretendo desanimar a nadie porque es cuando entra en juego la segunda cuestión: la resiliencia, o dicho de forma que lo podamos entender la gente que crecimos en el barrio, la capacidad que tenemos todos de reponernos de las hostias, de adaptarnos a las dificultades o de hacer frente a la frustración.

Porque una de las claves de todo esto no es fracasar, es qué vamos a hacer en el momento siguiente al fracaso. Puede jodernos unos días, puede que semanas, incluso meses, pero si existe un truco fundamental en todo esto, es el de siempre: escribir, escribir y escribir. ¿Que no sale un proyecto? Pues montas otro. ¿Que alguien te deja tirado porque le sale otra cosa? Te buscas a otro. ¿Que solo consigues respuestas random de los editores? Te haces más pesada que una empanada de cocido madrileño. Porque ya lo hemos dicho cienes de veces en Escribiendo Cómics: el único truco es seguir adelante. ¡¡¡Tacháááááááán!!!

Eso sí, hay múltiples actitudes que se pueden adquirir frente al fracaso, algunas de ellas son muy comunes, y creedme, no muestran un buen camino, más bien todo lo contrario. Seguro que ya os suenan, pero qué demonios, los titos de EC estamos para recordarlas las veces que hagan falta.

Vamos al tomate.

Los editores de todo el mundo están equivocados

Este es el gran clásico entre los clásicos. Es una mezcla entre ego, ignorancia, falta de escrúpulos y poca vergüenza. Consiste en echar siempre la culpa a los editores del fracaso de tus proyectos. Pero no una vez ni dos, de manera sistemática. Tiene distintas variantes: “los editores no saben lo que se pierden”, sí, lo saben; “los editores no saben valorar mi trabajo como se merece”, sí, saben y, en la mayoría de los casos, aciertan; “si los editores hiciesen lo que yo digo, el mundo editorial daría un vuelco”, esta ya es de nivel premium gold edition, afrontar el fracaso exclamando que hay que cambiar todo el sistema es cuando menos alocado.

La historia es como es y no pienso tocarla

En ocasiones algunos editores, lectores cero, amigos, compañeras, reseñistas, familiares o enemigos pueden advertirte de que algo no funciona en tu historia.

En estos casos yo suelo hacer caso de un comentario del amigo Neil Gaiman. Él dice que si alguien te dice que algo, un personaje, un giro, una escena o un planteamiento no le convence, suele estar acertado y deberías replantearte lo que te está apuntando. Sin embargo, si te dice exactamente cómo tienes que cambiarlo es mejor ignorarlo.

La moraleja de todo esto es que no te aferres a tu texto como si fuesen salmos escritos en tablillas sagradas, déjalo evolucionar, acepta críticas y comentarios de todo el mundo, puede que no se dediquen a escribir, pero todo el mundo lee (o casi todo) y, por supuesto, saben si aquello que están leyendo les gusta o no.

Como ejemplo en este punto me gustaría comentar una anécdota. Mi primer proyecto de cómic era una historia llamada Blindtown creada junto al dibujante Alex Muñoz. En ella contábamos como los nazis habían ganado la Segunda Guerra Mundial y Hitler, con 100 años, trataba de encontrar una serie de idolillos Incas que le permitirían alargar su vida y su imperio 100 años más.

Por aquel entonces, llenos de ingenuidad e ilusión desmedida, pensábamos que manejábamos un material de primera, creíamos que lo íbamos a petar tanto que los editores se pelearían por sacarlo. Pero no ocurrió. Tuvimos algún buen comentario, buenas palabras, alguna palmadita en la espalda y un par de decenas de fracasos y rechazos.

Pasado un tiempo seguimos intentándolo y llegamos a un editor bastante interesado en sacarlo. Empezamos a hablar sobre ello e hizo algunos apuntes muy interesantes. Sin embargo llegó a un punto en que propuso algo que nos resultó muy extraño: quitar los nazis. Sí, así es, quería quitar a Hitler y a los nazis de nuestra historia de Hitler y nazis. Contarla con un dictador inventado en un mundo inventado.

Para nosotros eso sobrepasó un límite. ¿Acertamos? No lo sé, puede ser que hoy tuviésemos un cómic más con nuestros nombres en el lomo, pero… ¿sería el mismo cómic?

Resumiendo: escucha, escucha y escucha y después toma las decisiones oportunas, pero escucha, no hay nada peor que un guionista cerrado que solo se escucha a si mismo.

Como todo el mundo me ha dicho que mi historia no vale, me autoedito

La autoedición es una opción maravillosa, a poca gente admiro más que a los autores que son capaces de encargarse de todo el proceso de hacer un libro de principio a fin y, aún por encima, después se patean salones de todo el país y a veces de toda Europa con sus cajas de acá para allá.

En España existe todo un mundo inmenso de la autoedición en el mundo del cómic. Si alguien está interesado en saber más sobre ello le recomiendo que se pase por NEUH, una asociación de autoeditores que han creado su propia red de apoyo que les permite tener presencia en prácticamente todos los eventos relevantes del país.

Ahora bien, la autoedición debe ser un acto consciente y una decisión organizada, no un refugio para escapar del rechazo. Si tu idea es sacar un cómic con este método porque quince editoriales te han dicho que no les gusta, piénsatelo.

Analiza bien las causas del rechazo. Entiende que puede que la historia no esté lo suficientemente elaborada, que el dibujo no tenga el acabado idóneo, que la temática no sea oportuna o esté muy manida, que los personajes estén poco definidos… En cualquier caso, puede que tu proyecto lo que necesite sea trabajo, no irse a la imprenta directamente.

Piénsalo, ¿si elegiste como primera opción la edición tradicional y todos te han rechazado porque piensan que tu producto no es vendible, crees que es buena idea afrontar la venta por tu cuenta y riesgo? Es posible que te salga bien, no digo que no, pero ¿no sería mucho mejor pararse a reflexionar un instante antes de caer de rebote en un mundo tan complejo?

Resumiendo (y repitiendo): la autoedición debería ser considerada como una opción de principio, si simplemente es un plan B, una huida o el último clavo al que agarrarse, es posible que te equivoques y que sufras mucho durante todo el viaje que supone.

Conclusión

El fracaso es parte del proceso creativo. Nos equivocamos al escribir, nos equivocamos al montar el dossier, al moverlo y al reaccionar ante las negativas.

No hay que preocuparse, es parte de todo este follón de hacer tebeos. Lo mejor que se puede hacer es escribir y escribir y seguir escribiendo, escuchar las opiniones de todos los demás, seleccionar los buenos consejos, desechar aquellos que nos dicen exactamente lo que tenemos que hacer y no emprender caminos arriesgados cuando lo que necesita nuestro proyecto es revisión.

De un modo u otro, sigue escribiendo y cuando te canses escribe más.

5 consejos para enseñar tu proyecto en el Salón del Cómic de Barcelona

Se acerca una nueva edición del Salón del Cómic de Barcelona y con ella llegan los conocidos “encuentros profesionales”. Para quien no sepa de qué estoy hablando lo explicaré muy brevemente. Cada año, Ficomic (los organizadores) crean una zona dentro del salón destinada a que distintos editores internacionales puedan revisar dossieres de proyectos y realizar entrevistas de 15 minutos con los autores de los proyectos que más les gusten.

Se supone que el propósito fundamental de esos encuentros es comercial, es decir, allí se va a comprar y vender, aunque a veces ese objetivo se desdibuja por diferentes factores. En cualquier caso, creo que es muy aconsejable pasarse por allí si se tiene un proyecto en condiciones.

El funcionamiento de este sistema de entrevistas es muy sencillo: se habilitan unas cubetas a modo de buzones para cada editorial, se meten dentro los dossieres y, una vez por la mañana y otra por la tarde, se publican unas listas con los autores seleccionados por las diferentes editoriales para realizar una entrevista a puerta cerrada sobre el proyecto. Por si alguien tiene dudas puede consultar aquí.

Llevo asistiendo a esa zona desde hace seis años y desde entonces vengo observando algunos “errores” que creo que son fácilmente evitables, por eso me he venido arriba y he creado una pequeña lista de consejos para enfrentarse a estos encuentros.

Vamos allá:

No eches el dossier a todos los buzones

Si leísteis el decálogo maravilloso que escribió David Rubín sobre cómo presentar un proyecto a editoriales o si le echasteis un vistazo a este post, veréis que hay un punto coincidente muy destacable: “no envíes tu dossier a todo el mundo sin saber siquiera qué tipo de cómic publican”.

Pues si este consejo es válido cuando se trata de enviar uno de tus proyectos por correo electrónico, esto es lo mismo. Si en la zona de entrevistas están, por ejemplo, IDW y Dark Horse, no tiene mucho sentido que les presentes tu novela gráfica intimista de 300 páginas sobre el día en que decidiste hacerte arquitecto de auditorios municipales.

Ojo, no digo que tu proyecto no sea interesante, seguro que lo es, el problema es que tienes que saber dónde merece la pena enseñarlo.

El problema de que se acumulen dossieres en las cubetas que no tienen sentido, es que estarás minando la paciencia de los editores. Imagina que tienes que revisar 60 o 70 dossieres en cada tanda y más de la mitad ni siquiera encajan con tu empresa. ¿Cómo te lo tomarías?

Además este problema se agrava a medida que pasan los días del Salón. Para muestra una anécdota: el año pasado, en el 35 Salón del Cómic de Barcelona, Ediciones La Cúpula tenía previsto realizar entrevistas la última jornada, el domingo por la mañana. Pues no las hicieron. ¿Por qué? Porque la gente convirtió su buzón en un “por probar que no sea”, es decir, cada vez que les rechazaban un proyecto a lo largo de jueves, viernes y sábado, muchos autores terminaron echándolo en la cubeta de La Cúpula como si fuese un “aquí nos vale todo”. Eso provocó que se cancelasen esas entrevistas y que aquellos autores que sí que tenían un proyecto que encajase en su línea editorial se quedasen sin la posibilidad de un encuentro a puerta cerrada.

Así que, piénsalo, un día puedes ser tú el que se quede sin entrevista porque algún editor se enfade al ver que a la gente le da igual su línea editorial y le dejen dossieres de todo tipo en el buzón. Si no sabes qué hace cada editorial, estudia.

Las editoriales no cierran después del Salón

Uno de los errores más clásicos que he podido ver en la zona de entrevistas y que yo mismo he cometido es el de intentar “llegar al Salón” con el proyecto por todos los medios. Con la expresión “llegar al Salón”, me refiero a fijar la celebración del mismo como si de un deadline se tratase, como si de pronto, en caso de no tener listo el dossier en esas fechas, todo se fuese al traste.

Es cierto que cuando se aproximan encuentros de este tipo siempre se ajustan cosas de última hora como el diseño del propio dossier o portfolio, las traducciones pertinentes, ajustes en el texto, ajustes en el dibujo…

Pero debe tratarse de últimos retoques, no de hacerse un proyecto entero a toda prisa para tratar de conseguir entrevistas con una editorial muy importante que ha anunciado su presencia. Eso no tiene ningún sentido, es como pretender ganar la final de los cien metros lisos sin haber participado en las clasificatorias.

La elaboración de un buen proyecto necesita tiempo. El guion necesita tiempo, armar una buena sinopsis y un buen argumento necesita tiempo, que el dibujo sea impecable en cada página necesita tiempo y que todo tenga un aspecto bien cohesionado necesita tiempo.

Así que, si estos días estás currando como un loco para llegar al Salón, es mejor que lo dejes pasar, porque seguramente las prisas hagan que se resienta la calidad final de las páginas. Piensa una cosa: ¿tiene sentido entregar un trabajo que sabes que puedes hacer mejor con medio mes más?

Busca traductor antes de entrar

Una vez que uno de los editores internacionales ha seleccionado tu proyecto sabrás exactamente a qué hora está programada tu entrevista con él. Si no hablas inglés ni francés y no has pensado en ello antes, es momento de que busques a alguien que te pueda servir de traductor para la entrevista.

La organización como tal no pone un servicio de traducción a disposición de autores y editores, cosa que sería muy de agradecer y que seguro que no supondría un enorme desembolso. Sin embargo, siempre puedes preguntar a los encargados de la zona profesional por si alguno de ellos puede echarte una mano con el idioma.

También puedes preguntar a otros autores que pululan por allí y eso me lleva directamente al siguiente punto:

Aprovecha para conocer gente

Además de la oportunidad de verte a puerta cerrada con editores que a priori están interesados en tu proyecto, la otra gran ventaja de estos encuentros es la de conocer autores. En los cuatro días que dura el salón pasarán por la zona profesional cientos de autores.

Por allí desfilan autores profesionales de largas trayectorias y autores noveles con sus primeros trabajos. Es un momento ideal para conocerse, enseñarse cosas y, en definitiva, hacer networking de ese.

Además, el ir coincidiendo año tras año por allí, te ayudará a ir estrechando lazos con gente que al final busca lo mismo que tú: un editor que quiera su trabajo.

No admitas demasiada condescendencia

Llegamos al último punto y es el momento de destacar uno de los aspectos “negativos” de estos encuentros que se repite demasiado a menudo.

Se supone que estos encuentros llevan la etiqueta de “profesionales” porque allí se va a comprar y vender proyectos de cómic. Sin embargo yo me he encontrado varias veces con la desagradable sensación de que me estaban dando una clase.

Cuidado, no estoy diciendo que no me parezca bien que me hagan algún tipo de puntualización o de corrección sobre algún aspecto determinado, pero creo que hay límites para todo. A mí algún editor en esas entrevistas me ha dicho directamente: “contigo no tengo nada que hablar” para pasarse después veinte minuto comentando cada error del dibujante viñeta por viñeta.

¿Y eso está mal? Pues sí, en ese contexto sí. Me parece muy bien que alguien de forma desinteresada y con mucha experiencia en el sector pueda darte consejos para mejorar tu trabajo, eso es algo maravilloso, sin embargo volvemos al principio: esa zona es un mercado o al menos debería ser tratada como tal, si te han seleccionado para un encuentro privado es porque hay un interés comercial en la historia y no para dar una master class que nadie ha pedido.

Además el problema de todo esto es que el tono en que se hace suele ser demasiado condescendiente con expresiones del tipo: “está muy bien para la edad que tienes”.

Así que mi recomendación si detectas que tienes delante a un profe frustrado, es que le recuerdes de qué se trata la entrevista y si no quiere tus manzanas no tiene mucho sentido pasar la mañana hablando de compota.

Resumiendo

Pues nada, en pocos días empieza el salón, así que si tienes pensado ir recuerda que las prisas nunca son buenas consejeras, que echar dossieres en los buzones a lo loco te perjudica a ti y a tus compañeras, no dejes que nadie se pase de condescendiente contigo y con tu trabajo, cuanto más profesionales sean todas las partes, mejor y, sobre todo, aprovecha para conocer gente.

10 consejos para presentar un proyecto a editoriales por David Rubín

Una cosa que cada dos por tres me pasa es que no pocos autores en ciernes me escriben para preguntarme dudas sobre como presentar un proyecto a una editorial.

Bueno, pues por si sirve de algo, os cuento un par de consejos por aquí y así me ahorro tener que escribir lo mismo cada dos semanas varias veces.

1- Asegúrate antes de cuál es la línea o líneas editoriales de cada una de las editoriales a las que envías tu proyecto. Si consideras de entrada que en tal editorial o en tal otra no pega mucho; NO SE LO ENVÍES.

Te ahorrarás tiempo tú y se lo ahorrarás a los demás, y no hay nada que le siente peor a un editor que ver que le manden cosas a lo loco, sin molestarse siquiera en ver que coño es lo que publica.

2- Si envias el proyecto por mail a varios editores, no seas gañán y no se lo mandes a todos en un mismo mail.

Es un gesto feo que denota dejadez, así que no te extrañe si haciendo eso ni te contestan o te dan una respuesta negativa sin ni siquiera echarle un ojo a tu proyecto.

Será una respuesta acorde con tu demanda.

Esto debería caer de cajón por puro sentido común, pero ni os imagináis la de veces que ocurre; continuamente.

3- Si envías el proyecto a varias editoriales -¡por separado, recuerda!- ni se te ocurra comentar cosas en el texto que escribas en el mail tipo:

Os envío esto al tiempo que valoro también otras editoriales“.

Primero, ten en cuenta que quien va a valorarte a ti y a tu trabajo son ellos, tú no estás valorando nada; estás demandando valoración y aprobación.

Segundo; las editoriales ya dan por supuesto que se lo habrás enviado a otras también, no hace falta que lo especifiques.

4- Si la editorial X te contesta positivamente y te hace una oferta, pero tú preferirías publicar con la editorial Y, a la cual también le has enviado tu proyecto pero no contestan o no se deciden, ese es el momento de hacerles saber que otra editorial lo quiere.

Si tu proyecto les interesa de verdad se pondrán las pilas y te harán una oferta, y siempre podrás negociar mejores condiciones para ti con dos ofertas sobre la mesa que teniendo que acogerte a lo que caiga y punto.

5- No te dejes cegar por la ilusión y las ganas de publicar; no aceptes lo primero que te ofrezcan si no lo consideras justo o bueno para ti, te perjudicarás tú y también perjudicarás a otros aceptando malas condiciones.

A día de hoy hay más opciones que nunca para ver tu trabajo publicado, ya sea en papel o digital, y que este llegue a la gente, sin tener que aceptar condiciones chungas solo por la puta ilusión de verlo publicado.

6- Si un proyecto te lo han rechazado en los 15 sitios a los que lo has mandado es que igual NO funciona.

Párate a pensar que falla en él, aprende de los errores que detectes, y PREPARA UN PROYECTO NUEVO, diferente.

No insistas en algo que se te ha demostrado por activa y pasiva que no funciona o no interesa, aunque tus siete colegas te digan que eres el nuevo Frank Miller.

7- Ten siempre en cuenta que todos esos autores que admiras y lees han sufrido también rechazos, y en cambio ahí están; se hicieron preguntas y mejoraron y lo consiguieron, así que no te desanimes, el próximo puedes ser tú.

8- Incluye una sinopsis, será lo primero que lea el editor de turno, si le genera interés irá a ver que más hay en tu dossier, si no pasará de todo.

Así que asegúrate de redactarla bien y de que invite a seguir viendo cosas, media carilla de folio es más que suficiente, no cuentes tu vida en ella o lo que significa para ti esta obra, eso les da igual de entrada, créeme.

9- Incluye el guión completo.

Si además puedes añadir el storyboard completo de la obra mejor.

E incluir algo de diseño de personajes y tal siempre suma puntos y ayuda, aunque no es imprescindible.

10- De tres a seis páginas en arte final es más que suficiente para que un editor valore si le gusta e interesa lo que ve o no.

No necesitas dibujar el tebeo entero para mover el proyecto.

Asegúrate de que en esas páginas demuestras saber dibujar DE TODO, no sólo lo que te mola, si quieres dibujar superhéroes, por ejemplo, ten en cuenta que también vas a tener que dibujar supermercados, señoras de 70 años, paradas de bus, perros y gatos, niños… vamos, COSAS NORMALES, no solo tíos zurrándose y bases secretas.

Y ten siempre presente una cosa: EL OBJETIVO DE ESAS PÁGINAS ES SER LEÍDAS, no ser miradas.

No sé si me explico; cuida el storytelling y acuérdate siempre de que este oficio consiste en hacer que la gente lea.

Pretendes que te publiquen tebeos, no artbooks.

Si además de mover el proyecto te interesa ofrecer servicio como dibujante para otros proyectos que las editoriales puedan tener -esto pasa mucho; a veces no les interesa tu proyecto pero si les puedes interesar tú- incluye junto esas 3 a 6 páginas de muestra a arte final las versiones de estas a tinta y lápiz, para que vean el proceso. Igual no les gusta como coloreas, pero si tus lápices, nunca se sabe.

Y coloca ese material extra al final, tras las páginas finales, no antes. Es un extra, no lo principal que pretendes vender, que es un proyecto concreto.

Nada más, aguardo que os sean de ayuda estos consejillos, el resto está en vuestras manos.

¡Suerte y ánimo!

Eso de buscar editor ¿sabes cómo se hace? (I)

A raíz de la última entrada que publiqué en el blog, en la que daba algunos consejos para encontrar dibujantes para nuestros proyectos, fueron muchos los que comentaron: eso de buscar editor ¿cómo se hace?

Hay que entender algo antes de nada: no existen trucos infalibles para encontrar editor. No hay fórmulas mágicas, si las tuviese viviría de traficar con la información en garitos apestosos llenos de guionistas desesperados.

Al margen de esto, sí que existen una serie de recomendaciones que me parecen muy básicas y que pueden servir para afinar más la búsqueda. En esta primera entrada prefiero ceñirme única y exclusivamente al mercado nacional, para tratar otros mercados más adelante con la ayuda de gente mucho más experimentada que yo.

Vamos allá:

¿Sabes dónde te metes?

El mejor consejo que me dieron cuando empecé a mover proyectos por editoriales fue: trata de conocer de qué va el mercado antes de intentar meterte dentro.

El mercado nacional del cómic es pequeño, muy muy pequeño. Eso en cifras se traduce en que si eres un autor novel que está buscando su primera edición es muy posible que la obra que consigas publicar tenga una tirada de entre 500 y 1000 ejemplares.

Recuerda que lo que te van a pagar en concepto de derechos de autor, se calcula en base a esa tirada (ojo, esto si hablamos del método más usual, aunque existen otros métodos) y al precio de venta al público del cómic una vez impreso.

Pongamos un ejemplo rápido. Imagina que firmas un contrato más o menos standard con una editorial española que decide que hará 1000 copias de tu cómic y que va a venderlas a 10 euros.

La cifra total sobre la que se calcula tu adelanto viene de la estimación de que se venderá la tirada completa, es decir, 10000 euros a los que hay que descontar un 4 por ciento de IVA, por tanto nuestra cifra de partida es de 9600 euros.

De esos 9600 euros a ti como autor te corresponderá un 10 por ciento en concepto de adelanto de royalties. O sea, que la editorial te va a pagar como si ya se hubiese vendido toda la tirada. Te pagará 960 menos un 15 por ciento de IRPF.

Resumiendo, en un contrato standard puede que ganes cerca de mil euros por hacer un cómic. Por eso es fundamental que sepas muy bien cómo son estas condiciones antes de nada.

Cuidado, este es un ejemplo de “condiciones normales” basado en lo que yo me he ido encontrando y en lo que se han ido encontrando colegas y compañeros. Ten en cuenta que si las tiradas son mayores, los adelantos son mayores (aunque es raro que en España se saquen más de cinco mil ejemplares de casi nada).

A lo que voy con todo este lío de números es a lo siguiente: antes de pensar que una vez que consigas editar se acabarán tus problemas y serás rico y famoso, debes tener muy claro que las cifras reales que se manejan en este mercado son como estas o con ligeras variaciones en función de tu trayectoria, tu numero de fieles seguidores y tu capacidad de producir a mayor o menor velocidad.

Con esto no pretendo ni desanimarte ni decirte que pelees por tus sueños como si fueses un príncipe de la Disney. No. Solo te recomiendo que intentes saber cuánto dinero se mueve en el mundillo antes de pensar que si publicas ya puedes empezar a construirte un chalet en Fuengirola.

¿Sabes quién es quién?

Muy bien, ahora ya sabes que en este oficio no se mueven unas cifras astronómicas. Aún así, por lo que sea, estás decidido y quieres seguir buscando una editorial en territorio nacional. Muy bien. Pues yo te diría que lo primero que tienes que hacer es preguntar a todo el mundo por sus contactos. Escribe a todo el que conozcas que guarde cierta relación con el mundo del cómic y dile que te pase un listado ordenado de todos los correos de editoriales que tenga.

Vale, no, es broma. Eso no lo hagas.

Puede que en algún momento sí que sea bueno recurrir a compañeros para pedir contactos, pero aún no estamos en esa fase. Antes de nada toca seguir estudiando.

Te recomiendo que te leas el informe anual sobre la situación del cómic en España que publica Tebeosfera. ¿Por qué? pues porque en un solo documento podrás responder a cosas como: ¿Cuántos cómics se publican en España al año? ¿Qué editoriales los editan? ¿Son licencias compradas de otros países o son producto nacional? ¿Son obras de primeros autores o de autores con gran trayectoria? ¿Cuáles son las temáticas de esos cómics? ¿Cuáles son las editoriales que más cómics publican cada año?

Es decir, en apenas cien páginas, verás desglosado un paraíso de información referente al funcionamiento de eso que se llama “industria del cómic en España”. Y créeme, ese informe, bien leído, te permitirá saber más del mundillo editorial que cualquier hilo de Facebook, que cualquier comentario suelto de alguien enfadado o que cualquier post de Escribiendo Cómics.

¿Sabes a quién mandar tus cosas?

Ya conoces mogollón de cifras. Si has ido siguiendo los pasos hasta aquí ya sabes lo que puedes ganar y muchos de los números del mundillo. ¿Y ahora qué? ¿Pides ya los correos a tus compis? No, espera un momento, no seas ansioso.

¿Por qué no pruebas a montar tu propia hoja de contactos?

¿Pero si la puedo conseguir sin ningún esfuerzo, por qué demonios iba a hacer algo así? Ay… si tienes razón, si la verdad es que cuanto más fácil sea todo, mejor. Pero, pongámonos filosóficos: había un señor con bigote que decía que la verdadera felicidad reside en enfrentarse a las dificultades y superarlas con nuestros propios actos. Aplica esto a crear tu propia hoja de contactos y serás un autor llenísimo de algarabía y regocijo.

Un poco más en serio. Si hablo de crear tu propio listado de editoriales en vez de recurrir a un excel que te pase alguien es por una sola razón: buscando las direcciones es muy posible que tengas que visitar webs y eso, querida amiga, hará que puedas conocer un poco más a qué demonios se dedica cada empresa antes de enviarles nada. 

¿Qué pesaditos os ponéis en Escribiendo Cómics con conocer cosas? ¿No os estáis pasando de cansinos? ¿Por qué no publicáis una lista de contactos y dejáis de dar la turra con qué hagamos nosotros las cosas?

Pues, que quieres que te diga, somos así, de naturaleza cansina. Avisé al principio que no hay formulas mágicas. Ahora añado: no hay atajos, ni trucos, ni puentes, ni enchufes, ni milongas.

¿Quieres encontrar editor? Perfecto. Yo también, de hecho lo busco unos 11 meses al año. ¿Cómo lo hago? Pues como siempre, mando mails a los sitios en los que creo que puede encajar mi proyecto y, si recibo una negativa, al menos sé que tengo el contacto para otra ocasión.

Eso sí, ten en cuenta dos cosas muy importantes: la primera es que si tienes la posibilidad de conocer a los editores en persona, todo será mucho mejor. Puedes buscarlos en los salones del cómic que se realizan por todo el país (al de Barcelona suelen acudir prácticamente todos), acercarte, decirles hola y hablar con ellos y enseñarles cosas (preferiblemente cómics).

¿Pero en pleno siglo XXI siguen siendo necesarias las relaciones humanas? Bueno… a ver, no son imprescindibles al cien por cien, pero facilitan mucho las cosas. Cualquier acuerdo será más rápido y más directo en persona que a través de una inmensa cantidad de preguntas y respuestas por correo electrónico.

Ahora bien, está claro que no podemos estar desplazándonos continuamente cada vez que queramos enseñar un proyecto, ya digo que es muy recomendable el acercamiento y el contacto “real” o “desvirtualizado”, pero vaya, que hay veces en las que no se puede y ya está.

La segunda cosa importante a tener en cuenta es: ¿sabes esos callejones oscuros y malolientes que tienen aspecto de ser muy chungos y de que te pueden apuñalar en cualquier momento? ¿conoces un montón de historias acerca de esos callejones y como allí se la jugaron bien jugada a Fulanito y a Menganita? ¿sí? ¿ya has leído entre líneas o necesitas que sea un poco más explícito?

Imagina que esos callejones son editoriales de dudosa honorabilidad o incluso de esas que deciden que en vez de pagarte como autor te van a cobrar por publicar. A ver, solo hay un mensaje claro: ¡Huyeeeeee! ¡Corre todo lo que puedas! ¡No mires atrás o serás atrapado por algo más malo que Sauron, el Joker y el Doctor Octopus juntos!

O dicho de otra manera: ningún callejón se gana la fama de sucio, peligroso y malrrollero a base de chismes y rumores. Puede que sí que haya ciertas leyendas urbanas que se magnifican, pero, de verdad, ten cuidado.

En resumen

Siento mucho si alguien llegó hasta este post buscando trucos mágicos o estrategias inmejorables para convertir todos sus proyectos en realidades editoriales. Yo no sé nada de eso, solo soy un pobre guionista que hace lo que puede.

En cualquier caso, si alguien conoce de verdad esos trucos le ruego que me los envíe a fernando@guionistadebarrio.com, estoy dispuesto a pagar grandes sumas de dinero virtual por ellos.

Tengo una historia ¿cómo encuentro un dibujante?

Desde que empecé a hacer tebeos siempre he tenido más o menos los mismos problemas.

Primero toca armar la historia, hacerla sólida, convincente, que parezca que puede ser un tebeo de verdad. Después me toca seleccionar una parte de esa historia y darle un buen acabado hasta llegar a tener lo que yo llamo: “las páginas que se pueden enseñar”.

Pongamos que tú ya tienes esas páginas.

Tienes un megaproyecto brutal de cyborgs asesinos que no pueden ser condenados por un tribunal porque no son personas. Tienes muy claros los personajes, los giros de la trama, un final de dejar la boca abierta y todo el conjunto tiene más sex appeal que Hugh Jackman y Michael Fassbender juntos.

Solo tienes un pequeño problema: no sabes dibujar. Y no me refiero a cuando un niño de tres años dice: no sé dibujar.

No, lo tuyo es peor, cuando tratas de dibujar un sol parece un perro y cuando quieres dibujar un perro parece un bosque arbolado.

Tu primera solución podría ser aprender a dibujar, pero… seamos sensatos, para el acabado que tú quieres es posible que tardases quince años yendo a clases y, vaya, no te conozco, pero estoy convencido de que no tienes tanto tiempo.

Asúmelo, es muy posible que seas un guionista. Solo un guionista. No pasa nada, se puede vivir perfectamente con ello. Al principio es duro, pero en cuanto te acostumbras a los macarrones de marca blanca y a las latas baratas de atún todo va como la seda.

¿Ya lo has asumido? ¡Bien! Ahora viene lo verdaderamente difícil: ¡necesitas un dibujante! pero… no tienes ni idea de por dónde empezar a buscar, ¿verdad?

No te preocupes, nos pasa a todos. En Escribiendo Cómics estamos para compartir tus penas y tratar de ayudarte, te recomendamos que sigas los siguientes pasos:

Trabaja bien el proyecto

Esta es la primera de las obviedades de la lista, pero si la comento es porque me he encontrado de todo en esta vida.

Si quieres que alguien dibuje tu historia no vale con tener cuatro notas mal escritas en una servilleta. No. Tiene que ser algo elaborado, que se vea que tiene trabajo detrás y que todo parece bien atado.

Por supuesto tiene que ser algo que pueda sufrir cambios y modificaciones, no estás escribiendo las Tablas de la Ley y, además, estás buscando a alguien que trabaje contigo no a alguien que trabaje para ti.

Imagina que tienes una entrevista de trabajo y cuando tienes delante a la responsable de derechos humanos solo consigues balbucear que eres muy bueno, que tienes unas ideas estupendas y que bailas muy bien cualquier canción de los años cincuenta. Es muy posible que no comprenda nada y te mande a paseo, ¿verdad?

Con esto pasa igual, así que ten esto muy presente: antes de buscar la colaboración de nadie, trabaja. Construye muy bien tu proyecto antes de pasar a la siguiente fase.

Haz un seguimiento por redes

Ya has conseguido armar una buena presentación de tu historia. Perfecto. Sabes que si alguien te pregunta cualquier cosa sobre él tendrás la respuesta precisa y la darás sin balbucear. Genial. Ahora sí que puedes empezar a buscar.

Pero ¿dónde están los dibujantes? ¿pululan por el éter o hay algún sitio en el que puedes buscarlos?

Bien, veamos, hoy en día es muy fácil encontrar dibujantes e ilustradores a través de redes sociales. Creo que las más importantes en este sentido son Facebook, Instagram y Pinterest. Cualquiera de las tres te permitirá ver el trabajo de miles de personas y de comprobar qué estilo tiene cada una.

Tienes un montón de grupos y páginas en los que puedes disfrutar el trabajo de un montón de gente. Como recomendación podéis pasaros por aquí, por aquí o incluso por aquí. También hay algunas comunidades específicas de dibujantes fuera de las redes como Dibujando.net en la que puedes rebuscar entre cienes y cienes de ilustradores.

Además existen en España distintas escuelas profesionales de cómic e ilustración como O Garaxe Hermético en Pontevedra, Escola Joso en Barcelona o ESDIP en Madrid. Muy a menudo hablan de sus alumnos y exalumnos en sus muros y si contactas con ellos con una propuesta seria y bien trabajada es posible que te pongan en contacto con alguno.

Eso sí, por favor, sé discreto. No vayas a lo loco dejando mensajes en el muro de nadie, utiliza un canal privado y procura no lanzar la misma propuesta a 25 personas a la vez, vete uno por uno y espera su respuesta. Y sobre todo, antes de nada sería bueno que te preguntases algunas cosas: ¿estás buscando algún estilo concreto? ¿quieres que tu cómic se parezca visualmente a algo que has visto antes? ¿te vale cualquier cosa con tal de que alguien dibuje tus cosas?

Cuando tengas esas respuestas podrás afinar más tu búsqueda. Ojo, trata de averiguar si los dibujantes a los que estás “investigando” ya están comprometidos con algún proyecto largo. La norma general es que no puedan llevar más de un proyecto al mismo tiempo, así que si ya están preparando algo es complicado que puedan compartir proyecto contigo a corto plazo.

Resumiendo: analiza estilo con respecto a lo que te gustaría que fuese tu proyecto, averigua si están libres y sé discreto.

Preséntate y explica bien qué es exactamente lo que quieres

A continuación llega la segunda gran obviedad de la lista.

Ya has seleccionado un dibujante de entre todos los de la lista. Sabes que estará libre en breve y que muy posiblemente quiera embarcarse en algo nuevo. Bien. Ya casi lo tienes. Es el momento de presentarle tu historia.

Hazlo bien, no cuesta nada ser educado. Da los buenos días y trata de escribir sin faltas de ortografía y con frases sencillas y coherentes. Es muy fácil hacer bien esta parte, no la cagues siendo maleducado o impertinente.

Explica tu historia en pocas líneas y deja muy claro qué es lo que quieres. Con preparar unas pocas páginas para un dossier (entre 4 y 6) tendrás más que suficiente para arrancar.

Adjunta algo más de información sobre el proyecto, pero sin abrumar. No le pases a nadie un archivo de 200 páginas en el que explicas el origen y el árbol familiar de cada personaje. Nadie se va a leer un tochaco y menos si no te conocen de nada.

Resumiendo: aquí te dejo una plantilla con huecos para rellenar:

Buenos días, ________(completar con el nombre del dibujante), me llamo ___________(aquí va tu nombre), soy guionista de cómics y estoy preparando un proyecto. Se trata de una historia de género cyberpunk de cyborgs asesinos que no pueden ser condenados por un tribunal porque no son personas. Llevo un tiempo siguiendo tu trabajo por __________(aquí pones la red o redes sociales) y creo que te podría interesar. Me gustaría poder armar un dossier que poder enseñar a distintas editoriales, entre ellas __________, ____________ o ____________ (rellena con nombres de editoriales en las que crees que encajaría el proyecto) y para ello necesitaríamos entre 4 y 6 páginas. Te adjunto un pequeño documento con algunos datos más sobre la historia por si te apetece echarle un vistazo, espero que te guste. Un saludo.

Pon un anuncio

Bueno, has intentado con tres o cuatro dibujantes y todos están muy ocupados. Vale, no pasa nada, no desesperes. Aún puedes poner un anuncio en alguna red social. Si vas a hacer algo así yo recomiendo que utilices Facebook y que te metas en algún grupo de gente interesada en crear cómics.

Personalmente recomiendo La Cantera (del cómic) ya que se creó con la función específica de poner en contacto a guionistas con dibujantes o con cualquier otro miembro necesario para la creación de tebeos (entintadores, coloristas, rotulistas…).

A veces estos anuncios resultan muy efectivos y otras pasan totalmente desapercibidos. La diferencia está en contar bien el proyecto o contarlo mal.

Si pones: “busco dibujante para una cosa muy guay, mandadme un privado”, es muy fácil que nadie te haga caso.

Cúrratelo un poco, venga, que no cuesta nada hacer las cosas bien.

Pon una pequeña sinopsis del proyecto, cuántas páginas necesitas para armar el dossier, cuál crees que es la duración completa del álbum, en qué fase tienes el proyecto y qué pretendes hacer con el dossier una vez que esté listo.

Resumiendo: no seas cutre, si quieres un buen compañero pon un buen anuncio que no deje lugar a dudas.

¿Pagar o no pagar? esa es la cuestión

Si hay un debate en el que me he visto encerrado una y otra vez es el de si los guionistas debemos pagar a los dibujantes para preparar unas páginas de muestra para las editoriales.

Es un tema espinoso en el que he consumido horas y horas de discusión en persona, a través de las redes y por correo electrónico. Mi conclusión siempre ha sido la misma: no, un guionista no debe pagar a un dibujante por preparar unas páginas de muestra.

Se supone que si el dibujante acepta participar en un proyecto es porque le gusta, porque ve que existen posibilidades reales de conseguir un contrato haciéndolo y porque le motiva lo suficiente como para dedicar muchisimas horas a afrontarlo.

Se trata de un compromiso que se adquiere en equipo. Ambos integrantes (o más si los hubiese) dedican sus esfuerzos y su trabajo con un objetivo común: que alguien pague una cifra razonable por continuar con el trabajo.

Cuando los guionistas presentamos proyectos a dibujantes no estamos haciendo un encargo, buscamos una colaboración, un compañero de aventuras que asuma una parte del curro para encargarnos nosotros del resto. No tiene sentido, al menos para mí, el estar pagándonos entre compañeros.

Acepta las negativas con deportividad y buenas maneras

Tercera obviedad de la lista.

Si alguien te dice que no, no lo insultes ni maldigas a sus seres queridos. Tampoco te pongas como loco a pedir explicaciones. No patalees ni mandes fotos de tus genitales. En serio, acéptalo y sigue buscando, si tienes un proyecto interesante y bien trabajado ya aparecerá un dibujante idóneo para él.

No te tomes estas cosas de modo personal, la gente no te odia si rechaza colaborar contigo, pueden existir muchas razones para no hacerlo y seguro que todas son perfectamente justas.

Así que no te desanimes y continúa. Despídete con buenos modos y desea suerte a los demás.

La paciencia es la madre de la ciencia

Pongamos que ya has encontrado dibujante. ¡Bien! ¡Lo has conseguido! Eso quiere decir que tienes una historia que le parece interesante al menos a alguien más. ¡Estupendo!

El problema es que te empiezas a impacientar.

Enviaste las páginas de guion hace 15 días, las discutisteis, quedaron claras y no has recibido nada. Nada de nada. Compruebas el correo, el messenger, tu buzón, el whatsapp y has ido a correos a preguntar si tienen algo para ti. No hay nada…

Te armas de valor y le preguntas al dibujante: “Hola, ¿cómo va todo?” y te responde cuatro horas más tarde: “todo bien, ¿qué tal tú?”.

Empiezas a hiperventilar, tú tienes claro que tu pregunta encerraba una intención clarísima: no quieres saber cómo se encuentra tu compañero, quieres saber qué demonios ocurre con las páginas porque ya han pasado ¡quince días!

Bien, tienes un problema, uno de los gordos y es muy frecuente.

Estás afectado por la ansiedad del guionista y es grave.

Recuerda el punto anterior: el dibujante es tu compañero, no es tu empleado. Dado que hacer las páginas de un proyecto conjunto no le va a aportar ningún ingreso inmediato, es muy posible que necesite un tiempo antes de ponerse a hacer las muestras.

Y aunque no fuese así: respira, el mundo no gira en torno a tu proyecto y a las ganas que tienes de enseñárselo a todo el mundo. El primer problema del guionista es la ansiedad, el segundo es la ansiedad y el tercero es el ego.

Padecemos de un ansia milenaria, casi legendaria.

Queremos ver las páginas terminadas en un par de días porque ya lo hemos planificado todo, vamos a mostrárselo a los editores y no tendrán más remedios que arrojarnos fardos de billetes al careto.

Espabila. No te alteres. Eso no va a ocurrir así que no te impacientes.

Es mucho más importante tener un buen proyecto que tenerlo rápido.

Si formas un equipo, cuídalo, respeta sus tiempos sean cuales sean y no presiones a nadie. La única presión importante es la de intentar hacer el mejor trabajo posible, todo lo demás solo aporta ruido, mal rollo y desmotivación.

¿Te gusta tu proyecto? Bien, entonces trátalo con mimo y eso incluye tratar bien a todas las partes implicadas. No presiones a nadie, solo obtendrás disgustos.

Escucha, dialoga, debate, mejora, perfecciona

Y llegamos a la última obviedad del día y la que resume un poco toda la búsqueda.

¿Quieres trabajar con alguien, verdad? ¿Estás buscando a alguien que se comprometa a llevar adelante una de tus historias, no? Pues prepara tu mente, tus ojos y tus oídos.

Es muy posible que el dibujante sugiera cambios en tu proyecto. Puede que quiera matizar algún giro, modificar parte de la trama, incluir alguna peripecia diferente o tratar la creación de algún personaje de un modo distinto. ¿Tienes que aceptar todo lo que te pida?

No, por supuesto que no, esto no se trata de una negociación sindical. Tienes que mostrarte dispuesto a escuchar, a dialogar, debatir, mejorar y perfeccionar tu historia de principio a fin. Piénsalo bien: vais a entregar un dossier con vuestros nombres en la portada, así que es importante que ambos estéis contentos al cien por cien.

Así que si lo que buscas es alguien que dibuje exactamente lo que tú quieres, sin aportar nada diferente ni personal y sin poder decir ni mu, es el momento de que valores si lo que buscas es un compañero o lo que en realidad quieres es hacer un encargo.

En ese caso es mucho mejor que prepares tu chequera y pienses en invertir una cantidad de tres o cuatro cifras.

Conclusión

Ahora ya lo sabes, aunque resulte obvio lo más importante antes de buscar un dibujante es tener muy claro lo que estás ofreciendo. Si lo encuentras, cuídalo como se cuida el amor verdadero y es posible que establezcáis una relación larga, duradera y llena de retoños. Combate la ansiedad, medita o sal a correr antes de ponerte pesado con los demás. Y, sobre todo, olvídate de dar órdenes a nadie. Crear universos fantásticos e historias fabulosas no te convierte en jefe de los demás.